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Pero no resulta sencillo. Entre los profesionales hay opiniones variadas. Algunos de ellos creen que lo primordial es captar las cosas como suceden, disparar constantemente y hacia cualquier punto de interés, sin moderación ni premeditación.
El reto de los fotógrafos de boda modernos debe consistir en inmortalizar cada instante de la ceremonia, pero sin dejar de ser creativos.
Debemos olvidarnos en un primer momento del negocio y sus cifras, y centrarnos en la creatividad a la hora de realizar fotos de boda.
Más allá del número y formato de las imágenes, del calendario que fijemos con los novios, de los costes del trabajo o del diseño del álbum de fotos final, desde UnionWep apostamos por volcar en cada fotograma, en cada enfoque, en cada disparo, todo lo que llevamos dentro, y dejar volar nuestra imaginación y creatividad para conseguir un resultado provechoso y satisfactorio tanto para los novios como para nosotros mismos.
Espontaneidad
Esto, además de quitar una presión importante a los protagonistas, hará que todo el mundo se sorprenda cuando revise el material fotográfico realizado, porque recordará momentos que había olvidado o simplemente no había visto aquel día tan especial para ellos, porque contará sus vivencias reforzadas por las imágenes, porque sabrá que hemos sido capaces de captar la esencia del enlace.
Es tal la importancia de hacer que los novios e invitados no se sientan obligados a estar pendientes del fotógrafo, como diferenciar entre una fotografía de boda y una de estilo.
Esta teoría de anteponer la creatividad y originalidad (todos ellos sinónimos a espontaneidad), se impone en el sector. Sin embargo, a veces los novios no se fían del profesional que han contratado. Nuestro trabajo también es ese. Debemos convencerles de que no quedarán mejor las fotos si todo está bajo control y pactado; debemos hacerles ver que no estamos vendiendo un producto, sino una promesa o un sueño, y que como tales, las fotos deben fluir libremente.
Andrés Parro